De vez en cuando hay que hacer una pausa, contemplarse a sí mismo sin la fruición cotidiana, examinar el pasado rubro por rubro, etapa por etapa, baldosa por baldosa y no llorarse las mentiras sino cantarse las verdades.
'Si ella es asombrosa, no será fácil,
si ella es fácil, no será asombrosa.
Si ella vale la pena, no te rendirás,
si te rindes, no vales la pena'
Una vez un hombre rico le entregó una canasta con basura a un hombre pobre. El hombre pobre sonrió y corrió con la canasta, la vació, la lavó, la llenó de flores y se la dio de regreso. El hombre rico se asombró y le preguntó: ¿Por qué me ha dado flores, si yo le di basura? El hombre pobre dijo: porque cada uno da lo que tiene en el corazón.