Llamemósle Celia...

El reloj restaba pocos minutos a las 6 y media de la tarde. Fue entonces cuando Celia se dispuso a coger el metro, como de costumbre, solo que esta vez su punto de origen fue distinto. No tomaba el suburbano donde siempre lo hacía porque surgieron unos imprevistos que le hicieron cambiar de opinión. Un calor abrasante impregnaba la capital, un sol de justicia que solo podía ser sofocado con un buen aire acondicionado. Celia pensó que en el metropolitano se respiraría un ambiente más apetecible. Dobló la esquina, esquivó una serie de andamios, que, como de costumbre, enterpecen el paso a los peatones verano tras verano. Pronto se encontró con una boca de metro, bajó las escaleras y fue entonces cuando se dispuso a sacar un billete. Evitó los sosos taquilleros y se decantó por usar la máquina expendedora. Fue entonces cuando comenzó todo. Un juego de miradas que se entrecruzan, unos labios que se ansían, un rostro atrayente que apareció, como de la nada a su lado.
Sin duda, la alegría del día. Esa pequeña cosa que le hace a uno de manera efímera feliz, le arranca una sonrisa y le hace ver lo bonita que puede ser la vida. Lástima que una chica como ella necesite semejantes situaciones para saber lo agraciada que es.

Pero de repente, la mirada desaparece, unas escaleras mecánicas las separan, las sonrisas se muerden y el momento de felicidad expira. Minutos después y tras perder la mirada en los lugares más recónditos del metro, decidió situarse al final del andén. Y así lo hizo. Miró hacia atrás y volvió a percibir ese rostro que tanto le había llenado. La felicidad volvió a su rostro., pero de nuevo, fenenció como vino. Con aires de tipejo duro y reminiscencias de Dandee aquella peculiar sensación continuó en su interior. Una sensación que perduró hasta que el tiempo, haciendo acto de presencia la turbó. Y en definitiva, quedaron suspendidas en el aire dos miradas que se hablan y muchas palabras por decir.
"Por que el mejor secreto es aquel que nunca se revela"

2 comentarios:

Covadonga del Peso dijo...

Ahí, ahí, dando rienda suelta a la escritora que llevas dentro.
¿Cómo se vivió el mítico 15 de agosto por la redacción?

Cristalina dijo...

Hola wapi´sima siento no escribir mucho pero como sabes, no tengo tiempo...
el 15 fr agosto muy bien. Mejor que lo pensado, al menos por mi parte.

A ver si nos vemos.
agregamen a tu blog porque yo estoy averiguando como hacerlo conn el tuyo.

un beso fuerte.