Se equivocó...

Se equivocó la paloma. Se equivocaba.
Por ir al Norte, fue al Sur. Creyó que el trigo era agua.Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo; que la noche la mañana. Se equivocaba.
Que las estrellas eran rocío; que la calor, la nevada. Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa; que tu corazón su casa. Se equivocaba.


(Ella se durmió en la orilla. Tú, en la cumbre de una rama.)
Rafael Alberti, (n. 1902).

A un lugar para no olvidar...


Sé que algún día me iré. No sé dónde ni cuándo pero estoy firmemente convencida de ello. Tal vez a México, quizás a Puerto Rico o porqué no a Argentina. A todos nos gustan los retos y si algo tengo es amplitud de miras. Tampoco sé muy bien qué haré allá dónde vaya pero sí conozco que lo haré sola porque así es como mejor se piensa y, sobre todo, como mejor se sueña. Sin más compañía que mi maleta, llena de todo tipo de cachivaches que pueda necesitar en alguna ocasión. "A la aventura", como solía decir mi abuela. Entonces descubriré aún más lo dura que es la vida. Lo difícil que es construir y lo fácil que resulta destruir, derrumbar, acabar con aquello que tanto trabajo costó levantar. Algún día tendré que pensar de quién me despediré, pero aún es pronto. Seguro que de pocos. Decir "me voy no sé dónde ni para qué". Aunque obviamente el motivo lo conozco: para conocerme mejor, para quererme más a mi misma y para reconocer todos esos valores que a veces permanecen dormidos debido a la comodidad de la vida, de esa existencia tan cambiante como el tiempo. Unos días gris, otros blanco y cuando no, blanuquinegros por no decir negros.


Siempre escribo cuando estoy inspirada y hoy es un día de inspiración total. Absoluta. Hay cosas que te hacen pensar y ante ellas no es que descubras que lo mejor es huir sino que te das cuenta que una vez solucionado todo, lo más correcto es embarcar hacia algún lugar que te haga sentir bien contigo mismo. Con tranquilidad o ajetreo. Da igual. Lo importante es que allí descubras quienes son las personas más importantes en tu vida porque las echarás de menos, quienes son contingentes y también tendrás oportunidad de averiguar si existe la bondad en la gente, esa gente con la que te relacionarás en ese lugar al que viajes, como explorador. Un viaje hacia lo más profundo de la vida, de la existencia. Siento no invitar a semejante aventura pero soy consciente que es mejor viajar sola. No porque la compáñía no fuera buena sino porque hay cosas que hay que hacer solo y por uno mismo.
Cada día, cuando apago la luz de la mesita de noche me vienen a la mente historias pefectas que plasmar en el papel. Muchas veces enciendo de nuevo la lámpara y busco desaforadamente un cuaderno que agarabatear con lo que a menudo no son más que historietas inventadas de principio a fin. Pero el "modus operandi" es siempre el mismo. A veces cambia, pero solo ligeramente y es cuando en mitad de la noche un sueño me asalta o un simple ruido me levanta de esa cama en la que estoy plácidamente acurrucada como el más tierno perrito en su casa de madera: escucha un ruido, asoma la cabeza, percibe el frío o calor exterior, se incorpora y ladra a más no poder. Yo, comparaciones a un lado, hago lo propio: sueño, me despierto bruscamente, abro los ojos, me desperezo y entre tanto, pongo a funcionar esas imaginativas neuronas que se encuentran en estado de duermevela. Realmente, todo lo escrito hasta aquí es falso. A veces no saco la cabeza de la casita de madera porque prefiero seguir soñando tranquilamente todo aquello que de manera segura nunca se hará realidad.