Sobran las palabras a la hora de recordarte. Fue un día como hoy solo que desde entonces, el calendario quemó un lustro, ¿y parece que fue ayer, verdad? La mañana amaneció triste. Algo lluviosa, justamente con el mismo corte que aquella en la que las campanas doblaron por ti. Echando la vista atrás tomo conciencia de todo lo que ha pasado desde esa tarde fría del mes de abril. Un cúmulo de sensaciones, impresiones, sentimientos, decepciones, experiencias, desilusiones, aventuras... se apoderan de mí. Y me hacen suya mientras te veo ahí, frente a mí, asintiendo a mis afirmaciones para dotarlas de mayor rotundidad mientras tomo tus manos y te hago llegar mi presencia en forma de frialdad. Porque siempre seré tu nieta, tu nieta 'la de las manos frías', ¿recuerdas?.
‘Nadie es una isla, completa en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuída, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti’
No hay comentarios:
Publicar un comentario