La ciudad para soñar


Podría decir que eres bonita pero sería injusto. Tal vez resulta más correcto decir que eres preciosa. Al principio he de reconocer que no me gustaste demasiado. Esperaba, como si fueras una persona, algo más de ti. Algo más de alma, algo más de perfume, algo más de encanto. Pero pronto todo cambió. Descubrí que tu olor no era el de las rosas o el de las amapolas (al menos en esta época del año) sino otro bien diferente: hueles a paz, a tranquilidad y también a algún que otro perfume de influjos "Guccianos". Tu color también es diferente. Es más oscuro, más apasionado. Los ocasos son solamente descriptibles por aquellos que alguna vez los observaron. Son románticos, sinceros y porqué no, rebeldes. Qué decir de tus calles, de tus vistas y de tus gentes. Un "molto bene" no sería suficiente para ser justos con la realidad. Es mucho más. Mucha más magia, muchas más palabras canturreadas por voces particulares, por voces con resonancia, por hombres y mujeres diferentes. Tu gran mujer es el Duomo y tu gran hombre el Ponte Vecchio, personas que respiran otro aire, el aire que circula por esa ciudad soñada y en la que se puede soñar. ¿Cuál es mi gran sueño? Haberte conocido y ¿cuál mi futuro anhelo? Conocerte más si cabe, pasear por tus calles durante meses, palpar el ambiente, y, sobre todo, disfrutar con tus gentes, como las de todas partes, especiales, distintas, únicas, exactamente igual que las restantes solo que un toque más... más... más... "artístico". Espero continuar descubriendo tus rincones, tus esquinas y disfrutar de ese sol que brilla de manera especial en la Toscana.
Foto: CJS

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