"Poesía... eres tú"


Tiene el amor señales que persigue el hombre avisado y que puede llegar a descubrir un observador inteligente. Es la primera de todas la insistencia de la mirada, porque es el ojo puerta abierta del alma, que deja ver sus interioridades, revela su intimidad y delata sus secretos. Así, verás que cuando mira el amante, no pestañea y que muda su mirada adonde el amado se muda, se retira adonde él se retira, y se inclina adonde él se inclina, como hace el camaleón con el sol.


Mis ojos no se paran sino donde estás tú. Debes tener las propiedades que dicen del imán. Los llevo adonde tú vas y conforme te mueves,como en gramática el atributo sigue al nombre.


Otras señales son: que no pueda el amante dirigir la palabra a otra persona que no sea su amado, aunque se lo proponga, pues entonces la violencia quedará patente para quien lo observe; que calle embebecido, cuando hable el amado; que encuentre bien cuanto diga, aunque sea un puro absurdo y una cosa insólita; que le dé la razón, aún cuando mienta; que se muestre siempre de acuerdo con él, aun cuando yerre; que atestigüe en su favor, aun cuando obre con injusticia, y que le siga en la plática por dondequiera que la lleve y sea cualquiera el giro que le dé.


Otras señales del amor son: que el amante vuele presuroso hacia el sitio en que está el amado; que busque pretextos para sentarse a su lado y acercarse a él; y que abandone los trabajos que le obligarían a estar lejos de él, dé al traste con los asuntos graves que le forzarían a separase de él, y se haga el remolón en partir de su lado.


Cuando me voy de tu lado, mis pasos son como los del prisionero a quien llevan al suplicio. Al ir a ti, corro como la luna llena cuando atraviesa los confines del cielo. Pero al partir de ti, lo hago con la morosidad con que se mueven las altas estrellas fijas.


Otra señal es la sorpresa y ansiedad que se pintan en el rostro del amante cuando impensadamente ve a quien ama o éste aparece de súbito, así como el azoramiento que se apodera de él cuando ve a alguien que se parece a su amado, o cuando oye nombrar a éste de repente.


Cuando mis ojos ven a alguien vestido de rojo, mi corazón se rompe y desgarra de pena. ¡Es que ella con su mirada hiere y desangra a los hombresy pienso que el vestido está empapado y empurpurado con esa sangre!


El collar de la paloma, 1998

3 comentarios:

@GloriaSGrande dijo...

Ummmmm... qué post tan romántico. ¿Será porque San Valentín se acerca? ¿O por el clima primaveral de este fin de semana? Sea como fuere, acepta un ramo de rosas.

Cristalina dijo...

Hola rica!

Solo decirte que como no me regales tú el ramo de rosas... Yo, yo misma y mi sentido del humor!

Besines!

MRT dijo...

Qué bonito ;)

Me encanta Bécquer. Hace una poesía muy limpia y muy bella, muy pensada, y lo que es más importante, comprensible. No se pierde en metáforas imposibles de entender para el común de los lectores.

Besos!